Seguro que sí, si has ido leyendo los escritos que mensualmente los componentes del Equipo de Formación Inicial de nuestro colegio, os dejamos en nuestra revista colegial.

En este mes de febrero, os dejo la segunda parte del artículo del mes de marzo del curso pasado. Os presentaba una etapa crucial de su vida de 1691 a 1694: La Crisis de los 40, etapa profundamente dolorosa y de abandono.

En este artículo regreso a su etapa de infancia y juventud, quiero que te atrevas a acercarte a nuestro Fundador que por amar a Jesucristo y por ser su discípulo, vivió entregado al anuncio del Evangelio, a través, de la educación humana y cristiana de los niños pobres y abandonados de su época.

Quiero que te atrevas a acercarte a la figura de una persona que por amar a Jesucristo y por ser su discípulo, vivió entregado al anuncio del Evangelio, a través, de la educación humana y cristiana de los niños pobres y abandonados de su éроса.

Comenzamos con la etapa de su vida que abarca los años 1651 a 1680. Etapa de crecimiento, madurez y responsabilidad.

En Reims, Francia, nació Juan Bautista, el 30 de abril de 1651, procedente de una nobilísima familia. Es el mayor de siete hermanos. Otros cuatro murieron muy pequeños.

Su padre, Luis de La Salle, fue consejero del rey y su madre, Nicolasa Moet de Brouillet, piadosa mujer que inculcó a su hijo los primeros principios evangélicos y le narraba la vida de los santos.

En sus primeros años manifestaba obediencia, docilidad y respetuosidad ante sus obligaciones. En 1661 entra en el colegio mostrando excelentes cualidades intelectuales y afectos a los estudios. Sorprendió a sus padres cuando les dijo que su voluntad era la de consagrarse al Señor y no ser un perfecto magistrado como deseaban sus progenitores.

Su sueño se hizo realidad cuando recibió las Órdenes Menores en 1668 y como estaba seguro de su vocación sacerdotal, pidió a sus padres estudiar Teología en el Seminario de San Sulpicio. Estudios que tuvo que dejar tras el fallecimiento de sus padres en un intervalo corto de tiempo (julio 1671 y abril de 1672).

A partir de aquí, tuvo que volver al hogar y hacerse cargo de sus seis hermanos y de todas las necesidades de la casa. Tenía las ideas tan claras que en sus ratos libres seguía estudiando, hasta que obtuvo la licenciatura en 1677, a los 24 años.

En 1676, fue ordenado Diácono y siguieron su estela, una hermana que se hizo religiosa y dos hermanos que acogieron también la vida sacerdotal.

Así que en 1678 recibió la Ordenación Sacerdotal y celebró su primera misa en una capilla de la catedral de Reims, rodeado de sus familiares y con mucha emoción.

Manuel Expósito

Departamento de Orientación

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