Nadie puede negar que la «plasti» es una herramienta fantástica para el desarrollo de la creatividad. En este año, en el que La Salle trabaja el #imagina, descubrimos que el valor de la creatividad es imprescindible para ello.

Este juguete tan popular entre los niños nació en 1897 dentro de la rama artística de la escultura, que necesitaba un material muy maleable para la realización de maquetas y figuras que sirvieran como modelo para la obra definitiva. Sin embargo, con el paso del tiempo, la plastilina se introdujo en las escuelas de educación básica para que los más pequeños de la casa jugaran y aprendieran con ella. De hecho, son muchos los beneficios que se le atribuyen. Por ejemplo, está demostrado que el uso de la plastilina potencia aspectos tan importantes en la infancia como la creatividad, la capacidad de concentración, la habilidad psicomotriz o la satisfacción personal. Además, les ayuda a aprender los colores, las proporciones y las formas geométricas, y les facilita el proceso previo a la lectoescritura.

Plastilina casera con ingredientes naturales

La plastilina que todos conocemos suele estar hecha de calcio, vaselina y otros compuestos alifáticos, como el ácido esteárico. Sin embargo, esta receta industrial cede ahora relevo a ingredientes naturales y biodegradables como la harina, la sal fina o el aceite de girasol. ¿Qué pasos debes seguir para hacer tu propia plastilina?

Ingredientes:

• 3 tazas de harina

• 1 taza de agua

• 1 taza de sal fina

• 2-5 cucharadas de aceite de girasol

• Colorante alimentario (opcional)

Que disfrutéis de esta bonita actividad con la familia.

#ManualidadesEnFamilia.

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