Para la familia de La Salle, la Cuaresma de este año cobra un significado especial bajo el lema «De compromiso en compromiso». Este tiempo litúrgico no es una pausa en el camino, sino un impulso para profundizar en nuestra respuesta personal y comunitaria a la llamada de Dios y de la sociedad.
Vivir la Cuaresma de compromiso en compromiso significa entender que la fe no se vive de forma estática. Como nos enseñó San Juan Bautista de La Salle, nuestra vida es una sucesión de actos de entrega. Cada paso que damos en este tiempo de preparación hacia la Pascua es un eslabón en la cadena de nuestra vocación cristiana.
Compromiso con la interioridad: no es solo un momento de silencio y oración, sino de buscar la presencia de Dios en el centro de nuestra actividad diaria. Es preguntarnos: ¿a qué me comprometo hoy para que mi oración se transforme en acción?
Compromiso con la solidaridad: nos invita a desprendernos de la comodidad para abrazar el compromiso con el otro. No se trata de dar lo que sobra, sino de implicarnos con causas que transformen la realidad de quienes más nos necesitan, pasando de la intención a la obra concreta.
Compromiso con la fraternidad: es el tiempo propicio para reforzar aquello que nos une. Nuestro compromiso debe ser caminar juntos, apoyando al otro y siendo testimonio de unidad en nuestra comunidad educativa de La Salle Córdoba.
San Juan Bautista de La Salle decía que Dios espera que realicemos nuestra obra «con todo el empeño posible». Este tiempo de Cuaresma es la oportunidad para revisar si nuestros compromisos son reales y transformadores. Que cada gesto de estos cuarenta días sea un paso firme que nos lleve a la alegría de la Resurrección, recordando que nuestra misión se construye día a día, de compromiso en compromiso, con la mirada puesta en el Reino de Dios.