¿Qué tipo de familia queremos ser? ¿Para quién? ¿Para qué misión?
El Hermano Mario Chiaparini, director de la Oficina de la FCL, nos planteaba estas preguntas en el encuentro de Asociados que tuvo lugar en Roma el pasado día 16.
El Papa Francisco escribió una carta al Dicasterio de Vida Consagrada en la que hizo una invitación a los laicos a participar de la vida carismática. Nuestro Superior General, el Hermano Armin Luistro, pidió que se creara esta vocalía en el Consejo Mundial. La Oficina de la FCL tiene el encargo de reunirse con todos los grupos carismáticos lasalianos para que se conozcan y sean conscientes de la fuerza que tienen juntos y de la riqueza del carisma.
Citamos algunos de esos grupos que siguen el carisma del Fundador y trabajan en la Misión Lasaliana. Hay cuatro congregaciones femeninas: las “Hermanas Guadalupanas de La Salle”, las “Hermanas de La Salle de Vietnan”, las “Hermanas Universitarias de la Asunción de Nigeria” y las “Siervas Lasalianas de Jesús de Haití”. También forman parte algunos grupos laicales como los “Signum Fidei”, las “Fraternidades” de Francia, los “Asociados” y las “Hermanas educadoras lasalianas”.
San Juan Bautista de La Salle tuvo, sin duda, aportes muy valiosos a la pedagogía en su momento vital. Pero lo genial no fue eso, sino descubrir el poder de la fraternidad en la educación. Una comunidad que la anime e inspire. Una comunidad de Hermanos y seglares con una fraternidad en el corazón para transmitirla a nuestros niños y jóvenes.
Nuestras fraternidades no tienen sentido en sí mismas, sino para el servicio educativo de los pobres. También deben tener sentido de discernimiento, qué es lo que Dios espera hoy de nosotros. De Él bebemos para verterlo en nuestras obras educativas. Defender la vida, la inclusión, el derecho social,… Nuestra educación no puede ser neutra, el Evangelio no lo es.
Manu Bravo
Coordinador de Formación La Salle Córdoba